La responsabilidad del científico en relación con los artículos que publica

La responsabilidad del científico en relación con los artículos que publica

Desde sus inicios en el siglo XIX, la ciencia ha sido una forma de conocimiento muy importante dentro del saber humano, ya que la misma ha permitido una mejor comprensión del mundo en general. Un ejemplo de ello es el desarrollo del electromagnetismo dentro la disciplina de la física, el cuál permite entender la interacción entre la electricidad y el magnetismo. Además de que la ciencia ha sido un medio de apoyo para interpretar los fenómenos que ocurren en la naturaleza, la misma ha sido de gran utilidad al momento de llevarla a la práctica dentro de las sociedades humanas. Si tomamos el mismo ejemplo del desarrollo del electromagnetismo durante el siglo XIX, veremos que gracias a la aplicación de los principios descubiertos en aquel entonces tendremos el desarrollo del telégrafo durante la primera mitad de aquella época (McGillem, 2011). Con estos dos casos podemos ver los beneficios que la ciencia ha traído al conjunto de las personas en general. Sin embargo, ella también ha traído dolor y sufrimiento, ya que no siempre sido aplicada con fines beneficiosos para el conjunto de las personas en general, y uno de estos ejemplos es el desarrollo del racismo científico.

Muchas de las sociedades europeas a partir del siglo XVI empezaron a expandirse por territorios nunca antes visitados por ellas, y a través de dichas exploraciones llegaron a entrar en contacto con otras sociedades. Con la finalidad de poder tomar control de dichos territorios, las regiones europeas de aquel entonces necesitaban un discurso que permita subyugar a las poblaciones que vivían allí (Chapoutot, 2017, p. 287). Con el desarrollo de la biología, y otras disciplinas, a partir del siglo XIX se pudo desarrollar la disciplina del racismo científico, donde los seres humanos eran clasificados a partir de sus diferencias físicas: color de piel, tamaño del cráneo, etc (Skibba, 2019). Ella serviría para legitimar los intereses coloniales de las potencias, y la supremacía de un grupo hacia los otros grupos sociales que vivían dentro de sus propias sociedades. El ejemplo mas claro de este problema está relacionado con el holocausto que sufrieron aquellas personas que profesaban el judaísmo dentro de la Alemania Nazi.

En los últimos años hemos visto el resurgimiento de la xenofobia, el racismo, y otros males que pensábamos que estaban eliminados de las sociedades, y la disciplina de la ciencia racial ha entrado otra vez en escena dentro de este contexto para validar aquellas ideas que causaron un gran daño a miles de personas durante la primera mitad del siglo XX, y en algunos casos hasta hace unas cuantas décadas atrás (Saini, 2019). Esta intencionalidad se refleja en muchas revistas científicas de dudosa reputación, donde algunas de las investigaciones que realizan parten del principio de poligenista del origen de la especie humana, en contraposición de un origen monogenista, ya que en ellas se especifica que dos subespecies de la misma especie no surgen en la misma área geográfica (Chapoutot, 2017, p. 83; Saini, 2019). Esta idea es totalmente errónea, ya que de acuerdo a muchas investigaciones que se han realizado llegan a la conclusión de que el Homo Sapiens surge de África (Stringer, 2016, p. 1). Esta es la razón por la cuál los científicos tienen la responsabilidad de verificar si sus investigaciones responden a un determinado interés, o si ellas están dirigidas a la búsqueda de la verdad. Quizá el punto más importante en el cuál los científicos tengan la mayor responsabilidad al hacer sus publicaciones son en los ámbitos relacionados el estudio de lo humano: medicina, psicología, entre otras, ya que en este territorio se pueden llegar a hacer malas interpretaciones. Un ejemplo de ello es la Inteligencia Artificial aplicada a los ámbitos en donde intervienen datos recogidos a seres humanos, ya que ellos pueden causar confusión en algunos puntos (Bhatt, 2018).

La ciencia en sí puede ser muy beneficiosa para los humanos, sobretodo en estos momentos donde necesitamos de ella para resolver problemas monumentales, tal como es el caso del cambio climático. Sin embargo, los científicos deben ser muy cuidadosos en sus investigaciones, ya que como fue expuesto con anterioridad, la ciencia no siempre ha sido beneficiosa en muchos ámbitos.

 

Bibliografía.

Umang Bhatt. Mantaining The Humanity of Our Models. 2018 AAAI Spring Symposium Series. 2018.

Johann Chapoutot. La revolución cultural nazi. 2018. Madrid: Alianza Editorial.

Claire D. McGillem. Telegraph. Enciclopedia Britanica. 2011.

Disponible en: https://www.britannica.com/technology/telegraph

Angela Saini. Why race science is on the rise again. The Guardian. Disponible en: https://www.theguardian.com/books/2019/may/18/race-science-on-the-rise-angela-saini

Ramin Skibba. The Disturbing Resilience of Scientific Racism. Smithsonian magazine. 2019. Disponible en: https://www.smithsonianmag.com/science-nature/disturbing-resilience-scientific-racism-180972243/

Chris Stringer. The Origin and Evolution of Homo sapiens. Phil. Trans. R. Soc. B, 2016, 371, 1-12.

By | 2019-07-29T08:41:28+00:00 julio 23rd, 2019|Divulgación, Opinión, portada|0 Comments

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Científico informático e historiador de la ciencia, interesado en los campos de la inteligencia artificial, la historia moderna temprana, la historia del siglo veinte y la interacción humana con la computadora. Sus intereses de investigación incluyen Visión por Computador, Ciencias de la Computación Médicas, las Academias de Ciencias en la Europa Moderna Temprana, Ciencias Cognitivas, Racionalidad Acotada. Javier es licenciado en Historia de la Ciencia por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat de Barcelona, ​​y actualmente hace un doctorado en Historia de la Ciencia en la Universitat Autònoma de Barcelona.

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