¿Qué sabemos sobre el SARS-CoV-2?

Sabemos de la existencia de un nuevo virus que provoca neumonía desde diciembre de 2019. El virus comenzó extendiéndose por China y se llamó de manera provisional 2019-nCoV.

El 11 de febrero de 2020, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (International Committee on Taxonomy of Viruses, ICTV) lo bautizó oficialmente como SARS-CoV2 y la Organización Mundial de la Salud, OMS, estableció el nombre de la enfermedad asociada a este virus: COVID-19. Las manifestaciones clínicas de la infección son heterogéneas, variando desde portadores asintomáticos hasta enfermedad respiratoria aguda y neumonía.

El 11 de marzo de 2020, la OMS declaró que, con más de 118.000 casos en 114 países, COVID-19 podía ser definida como pandemia.

Desde que se informó del primer caso de neumonía atípica en Wuhan hasta el 22 de marzo de 2020, han salido a la luz 494 artículos científicos, artículos que estudian aspectos como las características clínicas de los pacientes, la vía de transmisión del virus, su persistencia en aerosoles y superficies, su caracterización molecular, modelos matemáticos de su diseminación, patogénesis y posibles tratamientos y vacunas.

Aquí os queremos comentar algunos aspectos de toda esta información, a partir de una selección de los artículos científicos publicados hasta el momento. Podéis encontrar el artículo original en este enlace.

ORIGEN DEL VIRUS

SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus conocidos que infecta a humanos. Su proteína Spike (S), al igual que la proteína S del SARS-CoV, se une a la proteína humana ECA-2 (ACE-2 en inglés), así como a otras proteínas similares en otras especies animales. El sitio de unión entre la proteína S del nuevo virus y la ECA-2 humana es, sin embargo, diferente y menos eficiente que el sitio de unión de SARS-CoV, previamente estudiado. Esto indica que el virus no fue creado intencionadamente en un laboratorio, sino que es el resultado de mutaciones naturales al azar.

El virus, tal como se está extendiendo entre la población humana, puede haber aparecido de dos maneras:

  1. Por selección natural en un hospedador animal (probablemente presente en el mercado de Wuhan) antes del salto de hospedador.
  2. Por selección natural en humanos después del salto de hospedador.

De acuerdo con la primera hipótesis, el análisis del genoma de SARS-CoV-2 reveló importantes similitudes con un virus relacionado que infecta a murciélagos y con otro que lo hace a pangolines. Sin embargo, ninguno de los virus aislados hasta el momento de estos animales se parece lo suficiente como para ser el progenitor directo del virus humano. Pero debemos tener en cuenta que no conocemos o tenemos caracterizados todos los virus que infectan a estos animales. Necesitaríamos identificar alguna especie de murciélago o pangolín con una proteína ECA-2 extremadamente similar a la de los humanos, puesto que solo en una especie con esta característica el SARS-CoV-2 podría haber adquirido sus características antes de ser transmitido a humanos.

La segunda hipótesis es que el virus se transmitió primero de animales a humanos y entonces comenzó a diseminarse de manera indetectada entre humanos. Durante este paso de un humano a otro el virus fue acumulando mutaciones que mejoraron la capacidad de la proteína S para unirse al ECA-2 humano. La alta similitud entre la proteína S del virus del pangolín y la del virus humano sugiere que el virus provenía originalmente de los pangolines y que adquirió estas mutaciones favorables en humano.

Se necesitan más estudios para determinar qué hipótesis es la correcta.

El hecho de que algunas secuencias del genoma del SARS-Cov-2 sean similares a las de otros virus conocidos, tanto otros coronavirus como virus no relacionados con esta familia, como el HIV, no significa que el virus fuera creado en un laboratorio. Por el contrario, indica su origen natural: de la misma manera que los genes de los seres humanos comparten con los genes de otros animales secuencias similares, los virus comparten también secuencias similares en sus genes con otros virus diferentes.  Esto se debe a que la evolución selecciona secuencias similares para funciones similares en diferentes organismos. Además, si el virus hubiera sido creado intencionadamente en un laboratorio, las secuencias “tomadas” de otros virus serían idénticas (“copia y pega”), más que simplemente similares.

TRANSMISIÓN Y PERÍODO DE INCUBACIÓN

La proteína ECA-2, a la que el virus se une, está presente en diversos tejidos del cuerpo humano, particularmente en la mucosa oral, considerada la principal vía de entrada a nuestro organismo del SARS-CoV-2. Parece ser que el virus también puede entrar a través de la membrana conjuntiva de los ojos, puesto que se ha informado de médicos que pese a llevar mascarillas que cubrían la boca y la cara, no llevaban gafas de protección y se han contagiado al atender a pacientes positivos.

Al tratarse de un virus que infecta las vías respiratorias, se detecta habitualmente su presencia en muestras nasales y orofaríngeas, esputo, fluido de lavado broncoalveolar y en las biopsias de pacientes con síntomas más severos. Un estudio analizó diferentes muestras recogidas de 205 pacientes en tres hospitales de China y, en algunos casos, se encontró presencia del virus también en sangre y heces (1% y 29% de los casos, respectivamente). Este hecho sugiere que la infección puede ser sistémica (es decir, no limitada al tracto respiratorio) y que podría contagiarse también por vía fecal-oral.

Varios estudios han calculado el periodo de incubación, que es el tiempo entre la exposición al agente infeccioso y la aparición de los primeros síntomas. Los resultados has sido variables. Parece estar alrededor de cinco días, pero puede variar desde dos hasta catorce días. Esto es la razón por la que la cuarentena tras estar en contacto con personas infectadas es de 14 días. Se necesita analizar más casos para conseguir determinar de una manera más precisa el tiempo de incubación.

El tiempo de latencia, que es el periodo entre que se produce la infección y el sujeto se convierte en contagioso, es otra característica importante. El análisis de los pacientes positivos asintomáticos y pacientes con síntomas menores sugiere que es menor que el periodo de incubación, lo cual significa que una persona infectada puede ser contagiosa antes de haber desarrollado los síntomas.

PERSISTENCIA EN SUPERFICIES

Se ha demostrado que el SARS-CoV-2 permanece estable en el aire hasta tres horas. Es capaz de mantenerse en una forma vital (capaz de infectar) hasta 72 horas en plásticos, 48 horas en acero inoxidable, 8 horas en cartón y 4 en cobre. Estos datos significan que el virus se transmite a través de los aerosoles y también por contacto físico con objetos contaminados. Los objetos se pueden descontaminar por medio de reactivos que se ha probado que eran eficaces con otros coronavirus, siempre que tengan la adecuada proporción de uno de los siguientes componentes químicos: 62-71% etanol, 0,5% peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o 0,1% de hipoclorito sódico (lejía).

DESARROLLO DE LA VACUNA

Hasta la fecha, no está claro si la infección por SARS-CoV-2 induce la producción de anticuerpos, si esos anticuerpos protegen frente a una segunda infección y cuánto duran esos anticuerpos en nuestro organismo. Varios centros de investigación y empresas farmacéuticas están trabajando en el desarrollo de una vacuna efectiva frente al SARS-CoV-2. El primer paso en este proceso es identificar las proteínas virales que pueden inducir la producción de anticuerpos (antígenos). Para que una vacuna sea efectiva, los anticuerpos inducidos deben ser capaces de “interceptar” el virus; sin embargo, para algunas infecciones virales, los anticuerpos producidos por el sistema inmune no bloquean el virus, como por ejemplo sucede en el caso de los anticuerpos frente al antígeno e del virus de la hepatitis B. Una vez que se ha identificado el antígeno con las características necesarias, se estudia la composición de la vacuna y se establece su seguridad (la ausencia de efectos secundarios) y eficacia, primero en modelos animales y luego en humanos.

Actualmente la proteína viral en estudio es la proteína S, una proteína de la superficie del virus responsable de su unión a las células humanas. El 16 de marzo de 2020, la empresa estadounidense Moderna informó del comienzo del primer ensayo clínico para establecer la seguridad de una potencial vacuna frente al SARS-CoV-2. La empresa espera que si la vacuna resulta segura y efectiva podría estar disponible en 12-18 meses.

Estos son solo algunos de los aspectos del virus y la enfermedad investigados por científicos de todo el mundo. Si tienes alguna otra pregunta sobre el SARS-CoV-2 o COVID-19, por favor, déjanos un comentario e intentaremos contestarte.

 

Bibliografía:

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By | 2020-03-25T15:49:39+00:00 marzo 25th, 2020|Dciencia Medicina, Divulgación, portada, Temas|0 Comments

About the Author:

Carla Usai
Licenciada en Biotecnologia Industrial por la Universidad de Padua (Italia), Doctora en Investigacion Biomedica por la Universidad de Navarra. Durante el doctorado realizo una estancia de investigación en el Scripps Research Institute, California (EEUU). Actualmente desarrolla su actividad investigador en el Blizard Institute, Queen Mary University of London (Reino Unido). Su investigación se ha centrado en el estudio del virus de la hepatitis delta (HDV) y de como el sistema inmune se enfrenta a ello. Si quieres puedes seguirla en @CarlaBiotech o en www. virusandco.art.blog

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