El virus de la rabia. Cómo la vacunación erradicó la enfermedad en España

Hace pocas semanas pudimos leer en prensa la triste noticia de que en Bizkaia había muerto un hombre de rabia tras serle diagnosticada esta enfermedad.

Aunque en España y la mayor parte de Europa Occidental la rabia se considera erradicada, aún es frecuente en el resto de países del mundo, principalmente en África y Asia donde se producen la mayor parte de las 59.000 muertes anuales por rabia.

En este caso, parece ser que la infección se produjo en Marruecos, donde el hombre había viajado en agosto y donde sufrió la mordedura de un gato, probablemente infectado, y que le transmitió la enfermedad. Lamentablemente, una vez que aparecen los síntomas que pueden hacer sospechar que nos encontramos ante un caso de rabia humana, ya no existe tratamiento y la mortalidad en estos pacientes es del 100%.

Para entender un poco más a que se debe esto y cómo hemos hecho en España para erradicar esta enfermedad vamos a profundizar un poco en la causa de esta enfermedad.

Virus de la Rabia

La rabia es una enfermedad causada por un virus de la Familia Rhabdoviridae y del género Lyssavirus. Su material genético es una cadena de ARN lineal monocatenario. Su envoltura, en forma de bala, está constituida por una capa de lípidos que se forma al salir de las células infectadas, cuya superficie contiene una glicoproteína (proteína G; Figura 1). Esta capa de lípidos envuelve una matriz proteica, formada por la proteína M, que rodea y protege a la cadena de ARN lineal. En el interior de esta nucleocápsida se encuentran las proteínas N (nucleoproteína), P (nucleocápsida) y L (transcriptasa) (Figura 1). Esta última es la responsable de la replicación y transcripción de la molécula de ARN lineal que dará lugar a nuevas partículas víricas durante la infección (Figura 2).

Una característica importante del virus de la rabia es que la proteína G, que adorna la envuelta, es muy abundante y además es el mayor componente antigénico del virus y frente a ella se pueden formar anticuerpos. Otra peculiaridad de este virus es que es capaz de infectar el tejido nervioso de prácticamente cualquier mamífero, lo que contrasta con la enorme especificidad de los virus en general, que suelen afectar solo a una especie.

Imagen tomada del artículo “Derriengue (Rabia paralítica bovina) y el murciélago hematófago”, por Alejandra Buenrostro Silva, Mabel Rodríguez de la Torre & Jesús García Grajales. Revista Ciencias Marinas XXIII(68):87-96 · September 2019

Transmisión del Virus

El virus de la rabia se transmite habitualmente por la saliva (mordedura) o arañazos de animales infectados y el periodo de incubación puede ser desde unas pocas semanas a varios meses, lo que puede dificultar el diagnóstico y tratamiento. El virus tiene una primera multiplicación en las células musculares, de ahí pasa a las neuronas y finalmente a los ganglios nerviosos. Los virus pasan de unas neuronas a otras a través de los contactos sinápticos, lo que hace que el sistema inmune sea incapaz de detectarlos. El lugar donde la enfermedad se manifiesta más acusadamente es el cerebro, donde provoca encefalitis. Desde el cerebro puede viajar, a través de los nervios, a cualquier parte del cuerpo, provocando una infección sistémica. La destrucción masiva de las neuronas provocada por la infección y salida de las nuevas partículas virales (Figura 2) hace que esta enfermedad sea mortal una vez se han manifestado los primeros síntomas. Por eso se hace muy importante la profilaxis, es decir el tratamiento preventivo en caso de mordedura de un animal del que se sospeche que puede estar infectado. Debe suministrarse una dosis de inmunoglobulina antirrábica humana (HRIG) además de cuatro dosis de vacuna antirrábica administradas durante las dos semanas siguientes. Esta inmunoglobulina antirrábica humana consiste en anticuerpos neutralizantes (inmunización pasiva) que se unen a la proteína G (en superficie y muy antigénica, como vimos anteriormente) e impiden que estas partículas víricas inicien un nuevo ciclo de infección.

Vacuna de la Rabia

Afortunadamente existe una vacuna frente al virus de la rabia, que ya fue desarrollada por Louis Pasteur en los últimos años del siglo XIX y que consiste en virus obtenidos tras la infección de embriones de ratón que posteriormente se inactivan mediante luz ultravioleta. Aunque en general, las vacunas son preventivas, en el caso de la vacuna de la rabia también es terapéutica, es decir se puede administrar a los pacientes tras la infección. Esto se debe al largo periodo de incubación del virus que permite que, tras la administración de la vacuna, nuestro sistema inmunitario tenga tiempo a generar una respuesta inmune para responder a la infección antes de que esta se desarrolle.

Erradicación el virus

En España, la rabia se considera erradicada desde los años 60, a excepción de un brote aislado en la década de los 70 y de algún caso puntual importado, como el del paciente fallecido este año. La erradicación fue posible gracias a campañas de vacunación masiva de animales. Para entender la magnitud del esfuerzo realizado hay que considerar que existen dos reservorios animales diferenciados. Por un lado, los animales domésticos, principalmente perros y gatos, para los cuales se estableció la obligatoriedad de la vacunación a principio de los años 50, esto unido a un mayor control de los propietarios, así como de la recogida de los animales vagabundos redujo notablemente los casos de contagio desde estos animales domésticos al hombre. Sin embargo, existe otro gran reservorio del virus de la rabia como son los animales silvestres, principalmente murciélagos (Sudamérica y Asia) y zorros (Europa y Norteamérica). En el caso de animales silvestres la recogida y vacunación masiva de todos los animales para su vacunación se hace prácticamente imposible, pero al igual que en el caso de las enfermedades humanas podemos hacer uso de una propiedad de las vacunas, la inmunidad de grupo, si en la población se consigue una elevada tasa de vacunación es suficiente para reducir los contagios y la expansión de la enfermedad. En este caso lo que se hizo, fue dispersar por los campos y montes restos de pollos, cabezas y carcasas, impregnadas con virus de la rabia muertos. De esta forma al consumirlas se produce una vacunación. Esta estrategia hizo que el virus de la rabia haya desaparecido de nuestro país. En la actualidad existen una gran cantidad de programas de vacunación de perros en muchos de los países donde existe una alta tasas de contagio, lo que ha logrado reducir enormemente los casos de rabia en humanos, pero sin realizar un plan similar que abarque a otros animales silvestres la erradicación total será muy difícil.

About the Author:

Victor Ladero
Licenciado en Biología por la Universidad de Oviedo, realicé mi tesis sobre bacteriófagos que infectan a Bacterias Lácticas y sus aplicaciones biotecnológicas en el Área de Microbiología de la Facultad de Medicina en la Universidad de Oviedo. Trabajé dos años en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, en el departamento de Genética Molecular en el desarrollo de nuevas cepas de interés alimentario. Posteriormente me incorporé al Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC) donde soy Científico Titular en el Grupo de Microbiología Molecular y mi trabajo se ha centrado en la búsqueda de aplicaciones y soluciones encaminadas a mejorar la calidad y seguridad alimentaria basadas en las Bacterias Lácticas y sus bacteriófagos. Además, soy socio fundacional de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) desde la que colaboro en la difusión de la ciencia para que ésta llegue a la sociedad

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