Creo que no me equivoco si digo que durante los últimos meses se han colado en nuestras conversaciones palabras como “vacunas de RNA”, “linfocitos T y B” o “memoria inmunitaria”. Y es que todos estamos siguiendo casi día a día los avances que van haciendo los científicos y las compañías farmacéuticas para conseguir una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV2 y poder así volver poco a poco a la normalidad. Pero, aunque todos estos conceptos “nos suenen”, seguro que muchos de vosotros no entendéis bien lo que significan todas estas palabras.

Por eso, desde Dciencia queremos invitaros a que escuchéis una conferencia impartida por el Dr. Pablo Sarobe (investigador del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) y profesor de inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra), que tuvo lugar a mediados de noviembre, titulada “Vacunas COVID: presente y futuro”. Esta charla fue una de las actividades organizadas por el Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra dentro de las Semanas de la Ciencia de este 2020.

El Dr. Sarobe explica de una forma sencilla, concisa y dinámica distintos conceptos generales relacionados con las vacunas, para después centrarse en las vacunas contra el SARS-CoV2. Empieza contándonos qué es una vacuna y cómo funciona nuestro sistema inmunitario tras una infección, explica brevemente algunos aspectos del coronavirus SARS-CoV2, y finalmente nos lleva hasta el gran tema de actualidad, qué tipos de vacunas se están desarrollando contra él y cómo está siendo el camino hasta la ansiada llegada de estas vacunas a los ambulatorios. No quiero transcribir aquí la charla, realmente os animo a que la veáis. El Dr. Sarobe consigue en solo media hora resumir el trabajo de muchísimos años de investigación básica y traslacional, sin el cual nunca se hubiera conseguido el desarrollo de una vacuna contra un virus tan nuevo en tan poco tiempo. Además, su charla va acompañada de esquemas e imágenes que hacen más sencillo entender sus explicaciones.

Comparto aquí algunas pinceladas de la charla:

Tal y como explica el Dr. Sarobe, si tomamos como referencia la frase que enunció Louis Pasteur “la inmunización (que es lo mismo que la vacunación) protege al individuo frente a la enfermedad, mediante la exposición a una versión no patogénica similar al microbio causante de la enfermedad, de modo que el sistema inmunitario aprende a combatirlo”, podemos entender cómo funciona una vacuna y cómo debe desarrollarse.

¿Qué efecto buscamos con una vacuna?

El efecto “ideal” que se busca con la vacunación es una inmunidad esterilizante, es decir, que, aunque entremos en contacto con el microbio, no haya ningún tipo de infección, el microbio no consigue entrar en nuestro organismo. Sin embargo, esto a veces no se consigue, y sí que hay infección tras el contacto con el agente infeccioso, pero al estar vacunados la enfermedad transcurre prácticamente sin síntomas o estos son mucho menos graves, disminuyendo la letalidad de la enfermedad.

La proteína S del coronavirus SARS-CoV2.

Es la proteína de la que más hemos oído hablar. Se llama “proteína S” por su nombre en inglés “Spike” y es la proteína que forma las espículas que sobresalen del virus y hacen que parezca una corona. Hacemos especial hincapié en esta proteína del virus por, entre otros, tres motivos:

  • Es la proteína que permite que el virus entre en nuestras células. La proteína S interacciona con el receptor ACE2 (enzima convertidora de angiotensina 2) que está en la superficie de nuestras células, permitiendo su entrada.
  • Es la proteína del virus contra la cual se están desarrollando la mayoría de las vacunas.
  • Es una proteína relativamente conservada, que quiere decir que prácticamente no cambia de unas cepas de virus a otras.

¿En qué se basan las vacunas de Pfizer y Moderna?

Estas dos vacunas se basan en la administración de material genético, más concretamente en la administración de una porción del virus (la porción responsable de la producción de la proteína S) en forma de ARN mensajero. Una gran ventaja de este tipo de vacunas es que su diseño y producción son muy rápidos, acortando muchísimo los tiempos de ambas fases. También hay que decir, que este tipo de vacunas son nuevas, no tenemos en el mercado vacunas que hayan sido desarrolladas con esta estrategia, por lo que no tenemos aún experiencia clínica con ellas.

¿Cuánto cuesta desarrollar una vacuna?

El tiempo que los investigadores necesitan para el desarrollo de las vacunas ha ido disminuyendo con los años. Tenemos que entender que para desarrollar una vacuna primero tenemos que identificar al virus o bacteria, estudiarlo y conocerlo muy bien, para entonces empezar a pensar en cómo diseñar y producir la vacuna.  Vacunas pioneras, como la polio, tardaron más de 50 años en producirse. Sin embargo, la vacuna contra el ébola ya solo tardó unos 15 años. Ahora nos encontramos en una situación extraordinaria, investigadores de todo el mundo se han puesto a trabajar día y noche y van a conseguir sacar vacunas contra el SARS-CoV2 en unos 12-18 meses. Si queréis saber por qué en tan poco tiempo vamos a tener una vacuna eficaz y segura, ¡el Dr. Sarobe os lo cuenta!