Un Premio Nobel para la lobotomía

En el año 1949 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina fue concedido al médico portugués Antonio Caetano de Abreu Freire Egas Moniz y al fisiólogo suizo Walter Rudolf Hess. A este último se lo dieron por el descubrimiento de las áreas del cerebro que actúan como coordinadoras de las actividades de los órganos internos. Pero en este post nos interesa más la otra mitad del premio, la que corresponde a Egas Moniz, por “el descubrimiento del valor terapéutico de la leucotomía en determinadas psicosis”.

¿Qué es una lobotomía?

Una lobotomía es un tipo de psicocirugía. La psicocirugía consiste en una operación quirúrgica realizada en el sistema nervioso que se realiza con el fin de tratar enfermedades mentales. En la lobotomía concretamente lo que se hace es seccionar fascículos nerviosos de un lóbulo cerebral. Según sobre la parte del sistema nervioso que se actúe, se habla de topectomía, capsulotomía, cingulotomía, leucotomía (en el lóbulo frontal) …

¿Cuándo se empezaron a practicar?

Desde hace miles de años se han hecho agujeros en cráneos humanos, para “expulsar los malos espíritus o los demonios”. Sin embargo, no fue hasta 1889 cuando el psiquiatra suizo Gottlieb Burckhardt decidió tratar un problema psiquiátrico extirpando parte del cerebro. Una de sus pacientes, de 51 años, presentaba alucinaciones y tenía un comportamiento violento. Burckhardt le realizó cinco operaciones (denominadas topectomías, que es la resección realizada en la zona conocida como área de Brodman) en el plazo de catorce meses. En cada una de esas operaciones extirpaba una pequeña porción de corteza cerebral de unos cinco gramos. La paciente no dejó de sufrir alucinaciones, pero sí se redujo su agresividad. Burckhardt realizó tratamientos quirúrgicos similares en otros cinco pacientes hasta 1891. Sin embargo, cuando dio a conocer estos tratamientos (y sus resultados, no siempre buenos), a la comunidad científica, ésta se escandalizó bastante. Tanto como que pasaran muchos años hasta que se volviera a comunicar el resultado de alguna psicocirugía.

Aparece nuestro protagonista

En julio de 1935 tiene lugar en Londres el Segundo Congreso Internacional de Neurología. Durante ese congreso, John Fulton, neurólogo especializado en primates de la Universidad de Yale, presentó los resultados de unos estudios encaminado a determinar como el daño cerebral afectaba al comportamiento de los chimpancés. Ya había establecido que lesiones corticales conducían a parálisis y movimientos espasmódicos involuntarios. En el congreso mostró los resultados de la ablación bilateral frontal (extirpar los dos lóbulos frontales) realizada a dos chimpancés, llamadas Becky y Lucy. Antes de la operación, Becky era un animal con un carácter fuerte, que sufría ataques de ira cuando cometía errores al realizar tareas que se recompensaban con comida. Tras la ablación, este comportamiento cambió totalmente, de tal manera que incluso aunque cometiera errores, parecía igual de feliz que cuando no lo hacía. En el caso de Lucy esto no sucedió así, sino que se volvió cada vez más violenta.

El neurólogo portugués Egas Moniz estuvo presente en la charla en la que presentó estos experimentos. Egas Moniz era muchas cosas además de neurólogo. Fue el inventor de la angiografía cerebral, una técnica para visualizar las arterias del cerebro basada en los rayos X (le supuso estar nominado dos para el Premio Nobel) y también había sido Ministro de Asuntos Exteriores de Portugal. Sin embargo, fue el estar presente en esa charla lo que finalmente le llevó a ser mundialmente conocido.

La primera leucotomía frontal

Egas Moniz creía que algunos desórdenes mentales se podían curar rompiendo las fibras que comunican unas zonas del lóbulo frontal con el encéfalo. Pensaba que por este procedimiento se podía reducir la agresividad de algunos enfermos psiquiátricos, lo cual ayudaría a su “control” en las instituciones mentales.  En noviembre de 1935, Egas Moniz decidió llevar a la práctica clínica en Lisboa los experimentos que había escuchado en la charla de Fulton.

La paciente escogida fue una mujer de 63 años que tenía alucinaciones y ataques violentos de ansiedad. Bajo la dirección de Egas Moniz, fue realmente el neurocirujano Pedro Almeida Lima, su discípulo, el que lleva a cabo la operación.  Moniz no podía operar con fiabilidad debido a la gota tenía las manos.

En su artículo «Cómo llegué a hacer una leucotomía frontal» nos cuenta como se llevó a cabo la operación. Almeida realizó dos pequeños orificios en la parte delantera del cráneo e inyectó alcohol puro en el interior del cerebro. Con esto pretendía “cortar las fibras conectivas de las neuronas activas».

La operación tuvo éxito en cuanto a que logró disminuir el comportamiento violento de la paciente. Esto llevo a Moniz a practicar más operaciones similares, de tal manera que en marzo de 1936 ya habían intervenido a una veintena de pacientes. Según él mismo describió, el 35% se curó, el 35% mejoró y el 30% no presentó cambios. La técnica quirúrgica, que ellos mismos bautizaron como leucotomía, fue ligeramente modificada con respecto a lo descrito más arriba. El propio Moniz diseñó el leucotomo, un instrumento de acero en forma de estilete hueco que cortaba pequeños trozos de materia blanca, parecido los “sacabocados” con los que se les quita el corazón a las manzanas.

Leucotomo, de la colección del Museum of Health Care (Kingston, Canadá)

 

La lobotomía se extiende como terapia por todo el mundo

Ante los “éxitos” reportados por Moniz en sus operaciones, el neurólogo estadounidense Walter Freeman acogió la idea con entusiasmo. Introdujo la leucotomía en Estados Unidos en 1936, le dio el nombre de lobotomía y extendió su uso por todo el mundo occidental.

Freeman “mejoró” la técnica. En primer lugar, aturdía a sus pacientes mediante electroshock. En segundo lugar, evitaba perforar dos orificios en el cráneo, porque… ya tenemos dos orificios desde los que se puede acceder al cerebro. Así que introducía unos instrumentos similares a picahielos por la órbita ocular, entre el ojo y la parte de hueso sobre el que está la ceja. Con ellos realizaba movimientos para «barrer» partes de los lóbulos frontales.

Freeman, con la ayuda del cirujano Watts (Freeman no era cirujano y por lo tanto no tenía licencia para operar), realiza numerosas lobotomías. Hasta el punto de que utiliza una furgoneta, el “lobotomóvil” para desplazarse y hacer las operaciones en hospitales donde había filas de pacientes esperando su turno. Tardaba unos diez minutos por operacióny la empleaba para tratar psicosis, neurosis, depresión… También la utilizó para “curar” a criminales de “su maldad”-. Freeman llegó a realizar más de 2.000 lobotomías a lo largo de su carrera. Entre ellas, la de Rosemary Kennedy, la hermana de J.F. Kennedy, cuando tenía 23 años. Tras la operación quedó gravemente impedida.

A principios de los años 40 en el Reino Unido algunos lo veían como una terapia milagrosa, lo que llevó a este país a ser uno de los que más lobotomías practicó (en proporción a su población).

Premio Nobel

El uso de la lobotomía (o leucotomía, más exactamente) por primera vez en personas por parte de Egas Moniz le supuso ser galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1949, junto con Walter Rudolf Hess. Fue el primer portugués galardonado con un Premio Nobel. Ahora mismo nos parece algo impensable, pero en esa época esa técnica parecía la única que lograba algún resultado aparentemente positivo en los pacientes con este tipo de enfermedades. En cualquier caso, se trata de uno de los Premios Nobel más discutidos en la rama de la medicina.

Las asociaciones de familiares de personas que han sufrido una lobotomía han reclamado que se retire a Egas Moniz el Premio Nobel. Sin embargo, los Estatutos de la Fundación Nobel no permiten que un premio sea retirado a posteriori.

Fin del uso de la técnica

A partir de mediados de los años 50 la lobotomía empezó a ponerse muy en cuestión. Sus resultados eran más pobres de lo esperado y además fue en esa época cuando se empezaron a utilizar en la práctica clínica los primeros psicofármacos efectivos. Así, en 1954 se descubrió la clorpromazina, considerado el primer antipsicótico. A partir de la clorpromazina vinieron muchos más, lo que supuso una verdadera revolución en la psiquiatría y el fin de la lobotomía como terapia. Para entonces ya se habían practicado más de 40.000 operaciones de este tipo en Estados Unidos. A finales de los años 50 y principios de los 60 ya muchos países prohibieron la práctica de estas cirugías por considerarla contraria a los derechos humanos

By | 2021-01-18T19:52:40+00:00 enero 19th, 2021|Dciencia Medicina, Divulgación, portada, Temas|0 Comments

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Alberto Morán
Licenciado en farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realicé mi tesis doctoral en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia. Posteriormente hice un Máster en Dirección de Empresas Biotecnológicas. Trabajé casi un año en una consultoría de biotecnología. Posteriormente fui investigador y docente en la Universidad Complutense de Madrid durante siete años. Mi carrera investigadora se desarrolló en el estudio de los mecanismos moleculares del cáncer (colon y pulmón esencialmente). En noviembre de 2012 abandoné definitivamente el laboratorio. En la actualidad soy titular de una oficina de farmacia.

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