Perfil de células dendríticas y monocitos en sangre en la enfermedad inflamatoria intestinal

Hace unas semanas publicamos en Dciencia un post en el que os explicábamos un artículo de investigación sobre biomarcadores en la enfermedad de Crohn. Hoy tenemos un nuevo post sobre enfermedad inflamatoria intestinal. El artículo nos lo han enviado investigadores del mismo servicio del Hospital de La Princesa, en Madrid, en colaboración con otros centros. Se trata de una investigación sobre el perfil de las células dendríticas y los monocitos de la sangre y su utilidad como herramienta para diferenciar el estado de la enfermedad. Os vamos a contar, brevemente, en qué consiste la enfermedad inflamatoria intestinal y os recordaremos por encima lo que son las células dendríticas y los monocitos, para que luego ya podáis entender bien el artículo.

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Se trata de una enfermedad global que ya a afecta a más de 1,6 millones de personas en Estados Unidos y más de 2,2 millones en Europa. Esta enfermedad está asociada a un estilo de vida que podríamos denominar “occidental” y, de acuerdo con los últimos estudios, podría afectar hasta a 1 de cada 125 personas de los países occidentales y llegar hasta los 10 millones de personas en todo el mundo en los próximos años. Hablamos, por tanto, de una enfermedad bastante frecuente y con un alto coste para los sistemas de salud de los países.

Se sabe que los leucocitos que migran a la mucosa intestinal contribuyen al proceso inflamatorio característico de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Las células dendríticas intestinales y los macrófagos son esenciales para que el sistema inmune funcione correctamente en condiciones de salud. Sin embargo, cuando existe inflamación, estos dos tipos de células tienen una función proinflamatoria, es decir, favorecen la inflamación y por lo tanto ayudan a que progrese la EII. Están, por decirlo de una manera sencilla, desregulados.  Los macrófagos intestinales y las células dendríticas intestinales provienen de monocitos y células dendríticas circulantes. Estos precursores se pueden clasificar en diferentes subtipos, con un desarrollo y unas funciones diferentes. Así, en cuanto a las células dendríticas, existen plasmacitoides, y mieloides o convencionales. Estas últimas, a su vez, se subdividen en tipo 1 y tipo 2. Los monocitos circulantes se clasifican en clásicos, intermedios y no clásicos.

Células dendríticas y monocitos

En este post ya os contamos lo que eran las células dendríticas, así que ahora solo vamos a hacer un pequeño recordatorio. Las células dendríticas son un tipo de células especializadas del sistema inmunitario. Su misión esencial es actuar como sensores que patrullan por nuestro organismo para detectar y reconocer posibles invasores (elementos extraños, ajenos al organismo) o células descontroladas (tumorales).

De los monocitos también os hemos contado algo en nuestro reciente diccionario de inmunología, así que aquí también os vamos a dar solo unas pinceladas. Los monocitos son un tipo de leucocitos (o glóbulos blancos) cuya función esencial es la fagocitosis, esto es, “comerse” a los elementos extraños que penetran en nuestro organismo, así como a restos celulares o glóbulos rojos ya viejos. Además, actúan como células presentadoras de antígenos.

Célula dendrítica (arriba) y monocito (abajo). Imágenes tomadas del banco de imágenes de inmunología de GSK (https://gskpro.com/es-es/landing-bancoimagenes/)

 

¿Qué se buscaba en este trabajo?

El objetivo del trabajo era caracterizar el perfil de activación y migración de los subtipos de células dendríticas y monocitos circulantes en pacientes de EII y en controles sanos. Estos perfiles pueden ayudar a establecer nuevos biomarcadores no invasivos para la presencia y el tipo de inflamación intestinal. El objetivo final de los biomarcadores es evitar, en la medida de lo posible, la realización de pruebas invasivas y no agradables para el paciente, como la colonoscopia. Además, este trabajo también puede ayudar a determinar nuevos mecanismos por los que se origina la enfermedad.

Los dos primeros firmantes del trabajo

¿Qué han encontrado?

Los autores han determinado que existen diferentes perfiles de monocitos y células dendríticas circulantes en los pacientes de EII frente a los individuos sanos. Y no solo eso, sino que este perfil también sirve para discriminar el tipo de EII del paciente. Es decir, el perfil de estas células no es el mismo en un paciente con enfermedad de Crohn que en uno con colitis ulcerosa. Y, aún más, también vale para saber si la enfermedad está en ese momento activa (mucosa inflamada) o no.

¿Cómo lo hicieron?

En este estudio se ha trabajado con una población de 16 pacientes con colitis ulcerosa activa, 12 de colitis ulcerosa quiescente, 8 de enfermedad de Crohn activa y 10 de enfermedad de Crohn quiescente. Asimismo, se ha incluido en el estudio un grupo control de 18 individuos sanos. De todos esos sujetos se obtuvo una muestra de sangre. Es en esa muestra en la que se determinaron los perfiles de las células en estudio. Para determinar el perfil celular se utiliza una técnica denominada citometría de flujo. No os la vamos a explicar aquí, simplemente que sepáis que se marcan las células con anticuerpos específicos y se mide la fluorescencia que lleva asociada el marcador correspondiente.

Lo primero que se hace siempre en este tipo de trabajos a la hora de evaluar los resultados es comprobar que no exista alguna diferencia significativa en los grupos de pacientes y de controles estudiados en función de datos como la edad o el sexo. Una vez hecho esto se realizó el análisis estadístico correspondiente para ver si alguno de los parámetros estudiados en las muestras presentaba correlación con el estado clínico del individuo, es decir, ver si el perfil de las células servía para saber si un individuo tiene o no EII, por ejemplo.

Resultados

El análisis estadístico de las células dendríticas y monocitos circulantes y de sus subtipos mostró que, efectivamente, estos perfiles pueden clasificar a los individuos en función de su estado patológico. Estos resultados pueden ayudar a establecer una serie de marcadores no invasivos, como sería el perfil de migración y activación de estas células. De esta manera, con estos y otros marcadores, se podría saber de qué tipo de EII se trata y si está en su fase activa o no solo con un análisis de sangre, prueba mucho menos agresiva para el paciente que una colonoscopia, que es lo que se hace actualmente.

Este post ha sido revisado por los dos primeros autores del trabajo.

Artículo original: Lorena Ortega Moreno, PhD, Samuel Fernández-Tomé, PhD, María Chaparro, MD, PhD, Alicia C Marin, MSc, Irene Mora-Gutiérrez, Cecilio Santander, MD, PhD, Montserrat Baldan-Martin, PhD, Javier P Gisbert, MD, PhD, David Bernardo, PhD, Profiling of Human Circulating Dendritic Cells and Monocyte Subsets Discriminates Between Type and Mucosal Status in Patients With Inflammatory Bowel Disease, Inflammatory Bowel Diseases, https://doi.org/10.1093/ibd/izaa151

By | 2020-11-17T10:21:40+00:00 noviembre 17th, 2020|Investigación, portada|0 Comments

About the Author:

Alberto Morán
Licenciado en farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realicé mi tesis doctoral en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia. Posteriormente hice un Máster en Dirección de Empresas Biotecnológicas. Trabajé casi un año en una consultoría de biotecnología. Posteriormente fui investigador y docente en la Universidad Complutense de Madrid durante siete años. Mi carrera investigadora se desarrolló en el estudio de los mecanismos moleculares del cáncer (colon y pulmón esencialmente). En noviembre de 2012 abandoné definitivamente el laboratorio. En la actualidad soy titular de una oficina de farmacia.

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