Mujeres científicas y libros

Lo hemos conseguido, señor@s, hemos superado las Navidades y el mes de Enero y un año más llega el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Servidora, cómo no, viene cargada de libros. Libros escritos por científicas y libros sobre científicas los hay a montones, no te los acabarías, esto es solo una pequeña selección en la que seguro que me dejo alguna obra imprescindible pero qué se le va a hacer.

Empezamos con un par de libros sobre LA CIENTÍFICA, porque estaremos de acuerdo en que cuando oímos la palabra “científica” todos pensamos en ella, Marie Skłodowska-Curie. Y el primer libro sobre ella es, en realidad, una novela gráfica:

Marie Curie

Alice Milani

Nórdica Libros, 224 pp.

Cuando llegó a París y se matriculó en la Sorbona, Maria Skłodowska ya tenía veinticuatro años. En Polonia había tenido que trabajar como institutriz para ahorrar el dinero necesario y empezar así sus estudios de física. El apellido con el que se hizo famosa era en realidad el de su marido, Pierre Curie, quien la ayudó en sus investigaciones sobre una sustancia desconocida cuyas propiedades eran bastante curiosas: emitía energía, luz y calor. Estamos en los albores de la física nuclear, así como de las mujeres en el mundo de la ciencia. Después de la inesperada muerte de Pierre, Marie siguió adelante con su carrera, brillante e independiente, pero para ello tuvo que enfrentarse a la mentalidad conservadora de la Europa de principios del siglo XX.

Voy a confesar aquí que el libro que viene a continuación es para mí una lectura imprescindible, una maravilla que me enseñó a comprender el valor de las mujeres luchadoras.

La ridícula idea de no volver a verte

Rosa Montero

Seix Barral, 240 pp.

Cuando Rosa Montero leyó el maravilloso diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo, y que se incluye al final de este libro, sintió que la historia de esa mujer fascinante que se enfrentó a su época le llenaba la cabeza de ideas y emociones. La ridícula idea de no volver a verte nació de ese incendio de palabras, de ese vertiginoso torbellino.

Al hilo de la extraordinaria trayectoria de Curie, Rosa Montero construye una narración a medio camino entre el recuerdo personal y la memoria de todos, entre el análisis de nuestra época y la evocación íntima. Son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la buena muerte y de la bella vida, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza.

Vivo, libérrimo y original, este libro inclasificable incluye fotos, remembranzas, amistades y anécdotas que transmiten el primitivo placer de escuchar buenas historias. Un texto auténtico, emocionante y cómplice que te atrapará desde sus primeras páginas.

 

Desde que lo leí por primera vez aprovecho la menor ocasión para recomendarlo a todo aquel que me quede a tiro, es un libro difícil de definir, a medio camino entre la biografía y el ensayo. Rosa Montero hace una reflexión preciosa sobre la vida de Marie Curie y sobre su propia vida, sobre el papel de la mujer, las dificultades y el duelo. Si buscáis una biografía algo más ortodoxa de Marie Curie, Rosa Montero recomienda varias veces en su libro ésta de José Manuel Sánchez Ron y ésta otra de Sarah Dry.

Otra gran científica, además de escritora prolífica fue Rita Levi-Montalcini. La Premio Nobel de Medicina en 1986 fue una gran luchadora por el reconocimiento de las mujeres científicas. Hoy recomendamos su autobiografía pero cualquiera de sus obras debería ser lectura obligatoria en el colegio.

Elogio de la imperfección

Rita-Levi Montalcini

Booket Ciencia, 304 pp.

Rita Levi-Montalcini ha tratado siempre de conciliar dos aspiraciones irreconciliables (según el gran poeta Yeats): la perfección en la vida o la perfección en el trabajo. Lo logró optando por cierta imperfección en la vida y en el trabajo. Y al descubrir el placer que le procuraban ambas actividades, descubrió que eso, la imperfección, era lo que más se ajustaba a la naturaleza humana.

Nacida en el seno de una familia judía –no ortodoxa pero sí practicante–, Levi-Montalcini vivió su infancia en Turín, mientras se libraba la primera guerra mundial, y se empeñó en matricularse en medicina en 1930 para doctorarse en neurocirugía. Ayudante del eminente histólogo Giuseppe Levi, montó un laboratorio en su propia casa cuando las leyes raciales de la Italia fascista le impidieron proseguir sus investigaciones. Tras la segunda guerra mundial, y durante treinta años, desarrolló su carrera científica en Estados Unidos, y el descubrimiento del llamado «factor de crecimiento nervioso» (NGF) le valió el Nobel de Medicina en 1986.

El siguiente libro les va a venir de perlas a aquellos que todavía no han elegido a su científica favorita.

Sabias

Adela Muñoz Páez

Debate, 368 pp.

¿Quién fue Enheduanna? ¿Y Émilie de Châtelet? ¿Por qué los maestros cerveceros consideran su mentora a Hildegarda de Bingen, una monja del siglo XI? ¿Fue Marie Curie merecedora de los dos premios Nobel de ciencias que recibió? ¿Habría sido posible descifrar la estructura del ADN sin el trabajo de Rosalind Franklin? ¿Por qué es tan desconocida la mujer que desentrañó la estructura de la penicilina? ¿Qué papel tuvieron las mujeres durante la Edad de Plata que la ciencia vivió en la Segunda República española?

En este libro rescatamos la historia de algunas de las mujeres que han hecho contribuciones relevantes en la ciencia y paralelamente, para entender por qué fueron tan escasas y hoy son tan desconocidas, realizamos un recorrido por la historia.

En este paseo descubrimos que hasta bien entrado el siglo XX, las mujeres tuvieron vetado el ingreso en las universidades y el ejercicio de muchas profesiones que requerían estudios, y que antes habían sido expulsadas de las bibliotecas de los monasterios, los centros donde se refugió el saber durante la Edad Media. También descubrimos que sus historias fueron borradas de los anales de la ciencia o sus contribuciones les fueron arrebatadas.

 

Figuras como la de Marie Curie o Rita Levi-Montalcini, representan a las grandes damas de la ciencia pero las mujeres de ciencia adquieren muchísima más fuerza cuando hablamos de ellas como un conjunto que empuja unido. Los libros que vienen a continuación representan la sororidad de las científicas.

Las mujeres de la Luna

Daniel Roberto Altschuler Stern y Fernando J. Ballesteros Roselló

Next Door Publishers, 432 pp.

En la superficie de la Luna contemplamos nuestra historia. Los accidentes selenográficos constituyen un registro intacto de la formación de la zona del Sistema Solar más cercana a la Tierra. Su nomenclatura es el reflejo de los claroscuros de nuestra sociedad. De las 1594 personas honradas con un nombre de cráter, únicamente 31 son mujeres y en su mayoría pertenecen a Europa y EE. UU.  Datos que evidencian que quienes han contribuido al avance de la ciencia han recibido un reconocimiento muy desigual. A través de las páginas de este libro, los astrónomos y divulgadores científicos Daniel Roberto Altschuler y Fernando J. Ballesteros nos invitan a reflexionar sobre este hecho y, por encima de todo, nos brindan la oportunidad de conocer mejor la vida de estas 31 mujeres. El libro está prologado por José Manuel Sánchez Ron, físico, historiador de la ciencia y académico de la Real Academia Española. «Las mujeres de la Luna nos cuentan historias de amor, dolor y valor, de triunfos insólitos alcanzados por la perseverancia, y de tragedias inducidas por las circunstancias. Nos dan la oportunidad de contar historias olvidadas»

Figuras Ocultas

Margot Lee Shetterly

Harper Collins, 432 pp.

Antes de que John Glenn orbitara la Tierra o que Neil Armstrong caminara sobre la Luna, un grupo de matemáticas, las «computadoras humanas» calcularon, con lápices, reglas y sencillas calculadoras, las complicadas ecuaciones que permitirían lanzar los cohetes y a sus astronautas al espacio.

Entre estas «solucionadoras» había un pequeño y excepcional grupo de mujeres afroamericanas especialmente talentosas. Formaron parte de las mentes más brillantes de su generación. Mujeres que se habían visto relegadas a enseñar matemáticas en colegios públicos solo para negros del Sur, pero que fueron llamadas a servir durante la Segunda Guerra Mundial debido a las carencias de mano de obra. De repente, estas mujeres infravaloradas hasta entonces encontraron trabajos adecuados para su genio, por lo que respondieron afirmativamente a la llamada del Tío Sam y se fueron a Hampton, en Virginia, al fascinante laboratorio aeronáutico de Langley.

Incluso allí se vieron segregadas del resto de mujeres ya que las leyes de Virginia así lo establecían. Aun así, este equipo ayudó de forma sobresaliente a que los Estados Unidos ganara a la URSS la carrera espacial durante la Guerra Fría.

Figuras ocultas sigue la vida de Dorothy Vaughan, Mary Jackson, Katherine Johnson y Christine Darden, cuatro mujeres afroamericanas que participaron en varios de los éxitos más sonados de la NASA. Es una crónica de casi tres décadas durante las que estas mujeres se enfrentaron a desafíos, forjaron alianzas y usaron su intelecto para cambiar sus propias vidas y el futuro de su país.

Esta es la verdadera historia de las mujeres matemáticas afroamericanas de la NASA cuyos cálculos ayudaron a realizar algunos de los mayores logros estadounidenses en el espacio, en el que se basa el próximo gran estreno de Hollywood.

 

Pasión por los insectos

Xavier Sistach

Turner, 352 pp.

Las vidas de las mujeres que protagonizan este libro son muy diversas, pero todas ellas compartieron una vocación, la entomología.

Desde el siglo XVII algunas han logrado el reconocimiento propio de expertas en la materia, como Maria Sibylla Merian, conocida como la “madre de la entomología”, o Miriam Rothschild, que estudió por primera vez cómo las pulgas logran saltar tanto. Sin embargo, otras han pasado inadvertidas.

A pesar de la condescendencia con que fueron tratadas y de las dificultades que se interpusieron en su camino, ellas viajaron, estudiaron, analizaron, coleccionaron e investigaron, colaborando con su curiosidad y su trabajo a ampliar y enriquecer el estudio de la naturaleza.

 

Las chicas del radio

Kate Moore

Capitán Swing, 502 pp.

La increíble historia real de las mujeres que lucharon en Estados Unidos contra un peligro oculto: el radio, un elemento químico recién descubierto por los Curie, que acaparaba grandes titulares en todo el país como el nuevo milagro de belleza y la droga mágica de la comunidad médica. Como loción corporal o tónico facial, el nuevo y popular elemento brilló en esos años, por otro lado oscuros, de la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, cientos de chicas trabajaban en medio del polvo brillante en las fábricas de radio. La brillante sustancia química cubría sus cuerpos de la cabeza a los pies y ellas iluminaban la noche como luciérnagas industriales. Con su codiciado trabajo, estas «muchachas luminosas» eran las más afortunadas, hasta que comenzaron a caer enfermas de manera misteriosa. Pero las fábricas ignoraron estos terribles efectos secundarios. A medida que el fatal veneno se afianzaba, aquellas valientes chicas se vieron envueltas en uno de los mayores escándalos de principios del siglo xx en Estados Unidos. Su coraje y tenacidad condujeron a importantes cambios en las regulaciones laborales, a la investigación sobre bombardeos nucleares y, sobre todo, a salvar cientos de miles de vidas.

 

Pero, oigan, no todo va a ser hablar sobre las científicas del pasado, tenemos grandes mujeres haciendo una ciencia del más alto nivel ahora mismo; por ello os proponemos la obra de una de nuestras científicas más reconocidas.

 

Morir joven, a los 140

María A. Blasco y Mónica G. Salomone

Ediciones Paidós, 256 pp.

¿Es obligatorio envejecer? Hasta hace poco la ciencia seria no se ocupaba de esa pregunta. Al fin y al cabo, tener achaques es lo normal con los años. Sin embargo, lo que hoy es normal puede no serlo mañana. La humanidad ha crecido acumulando victorias contra fenómenos naturales y normales –por habituales–, como la alta mortalidad infantil. Y el hecho es que cada vez son más los científicos que defienden que combatir el envejecimiento no solo se puede, sino que además se debe: prolongar la juventud podría ser la forma de evitar el cáncer, el Alzheimer, es decir, las enfermedades de la edad en su conjunto. En una sociedad con una cantidad creciente de personas mayores, eso no es ninguna tontería.

Guiadas por su propia curiosidad, María A. Blasco, bióloga molecular, y Mónica G. Salomone, periodista, emprenden en este libro, Morir joven, a los 140 años, una aventura personal para explorar este cambio de paradigma científico. Se preguntan qué es realmente el envejecimiento, por qué cada especie vive lo que vive y qué podemos hacer hoy para vivir más y mejor. Con la ayuda de geriatras, paleontólogos, demógrafos y filósofos, además de otros biólogos, espían en laboratorios de todo el mundo qué nos depara el futuro y tratan de desvelar la respuesta a las siguientes preguntas: ¿Qué cambios vitales nos esperan como personas y como sociedad? ¿A qué dilemas éticos nos enfrentaremos?

 

Por último, no me voy sin recomendaros un par de libros para las científicas y los científicos del futuro; para que conozcan las historias de mujeres valientes e inteligentes que no permitieron que nadie les dijera lo que eran o no eran capaces de hacer.

 

Las chicas son de ciencias

Irene Cívico y Sergio Parra

Montena, 120 pp.

¿Sabes cuántos descubrimientos científicos debemos a las mujeres?

Aunque en los libros de historia parezca que las ciencias son cosa de hombres, de eso nada: desde Agnodice, la primera médica conocida de la historia, hasta Rosalind Franklin, la química que descubrió la estructura del ADN, pasando por Vera Rubin, la astrónoma que vio lo que nadie veía, las mujeres han sido pioneras en ciencias desde el inicio de los tiempos. Y aun así, ¿podrías nombrar al menos a diez chicas guerreras que lo petaron en el mundo de las ciencias?

Si no puedes, tranqui. Aquí tienes 25 ejemplos de supercientíficas que demuestran que las chicas y los laboratorios son una buena combinación.

¿Quién dijo que las chicas no eran de ciencias?

 

Mujeres de Ciencia

Rachel Ignotofsky

Nórdica Libros y Capitán Swing (Coeditado), 128 pp.

Este fascinante libro pone de relieve las contribuciones de cincuenta mujeres notables a los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, desde el mundo antiguo hasta nuestros días.

Entre las pioneras incluidas en esta obra, están figuras conocidas, como Marie Curie y Jane Goodall, y otras no tan conocidas, como Rachel Carson, que ya a comienzos del siglo xx advertía sobre los efectos nocivos de los pesticidas en el medio ambiente y de la creciente contaminación.

Esta colección de historias apasionantes también contiene infografías sobre temas relevantes como equipos de laboratorio, tasas de mujeres que trabajan en campos relativos a la ciencia y un glosario científico ilustrado.

Mujeres de ciencia celebra los logros de las intrépidas mujeres que han allanado el camino para las próximas generaciones de mujeres ingenieras, biólogas, matemáticas, médicas, astronautas, físicas…

 

Pues hasta aquí, espero que después de semejante número de páginas escritas sobre ciencia en femenino a nadie se le ocurra pensar nunca jamás que las mujeres son irrelevantes en la ciencia. Me pongo en pie, me quito el sombrero y aplaudo hasta que me duelen las manos por todas las mujeres científicas del pasado, el presente y el futuro y también por a todas las autoras y autores que les han dedicado sus preciosas palabras.

By | 2020-02-10T22:02:42+00:00 febrero 11th, 2020|Ciencia Escrita, Divulgación, portada, Temas|5 Comments

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Formación: Licenciatura en Química (UAB), Master en Ciencia y Tecnología Químicas (UAB), Doctorado en Química (ICN2-UAB). Puesto de trabajo actual: Gestión del conocimiento en el Institut d’Investigacions Biomèdiques de Bellvitge (IDIBELL). Investigación: En su etapa como investigadora se centró en la síntesis de derivados del catecol y en el estudio de sus propiedades a escala nanométrica; así como en técnicas de nanofabricación y caracterización en la nanoescala. Tras abandonar el laboratorio se centró en el campo de las publicaciones académicas, trabajó como editora en MDPI y actualmente gestiona la bibliometria y los indicadores de actividad en IDIBELL, además colabora con la editorial Ático de los Libros en publicaciones de tipo divulgativo.

5 Comments

  1. Avatar
    Laura 2020/02/18 at 3:52 pm - Reply

    Tengo el de «Mujeres de la Luna», es fantástico.

    • Avatar
      Mireia Guardingo Melian 2020/02/18 at 8:50 pm - Reply

      Genial! Todos cuentan grandes historias, me alegro de que te haya gustado el post =)

  2. Avatar
    Rafael 2020/03/21 at 12:02 am - Reply

    Lo primero es felicitaros por el post y por el blog en general, lo acabo de descubrir y está genial.Ya antes de leerlo me imaginaba que iba a haber alguna historia basada en Madame Curie.

    • Avatar
      Mireia Guardingo Melian 2020/03/21 at 6:36 pm - Reply

      Muchísimas gracias! Nos alegramos mucho de que estés disfrutando de DCiencia =)

      • Avatar
        Rafa 2020/03/27 at 1:46 pm - Reply

        De nada. Gracias a vosotros/as por este gran trabajo.

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