Seguramente a estas alturas ya todos habréis oído o leído la noticia que saltó a los medios el pasado 26 de noviembre: un científico chino afirmaba ser el primero en modificar genéticamente a unos bebés.

Vamos a analizar exactamente qué se sabe y os lo vamos a explicar de la manera más sencilla posible.

LOS HECHOS

  1. El científico chino He Jiankui anunció que había modificado genéticamente unos embriones humanos. Concretamente se trataba dos gemelas nacidas a principios del mes de noviembre de 2018 en las que había editado el gen CCR5. Se trataría de los primeros bebés editados genéticamente.
  2. El gen CCR5 codifica para una proteína que se encuentra en la superficie de algunos linfocitos humanos. Es utilizada por el VIH como correceptor para penetrar en la célula huésped. Podríamos decir, por tanto, que es una proteína humana que actúa, en parte, como puerta de entrada para el VIH.

  1. El objetivo de la supuesta edición (luego veremos el porqué de la palabra “supuesta”) sería que esas niñas no puedan resultar infectadas por el VIH.

LA TÉCNICA

Para realizar esta edición de genes, He Jiankui utilizó la tecnología CRISPR-CAS9 de la que os hemos hablado en multitud de ocasiones. Se trata de, en primer lugar, proceder a una fecundación in vitro y sobre el embrión realizar a la edición génica. Cuando los embriones tenían entre tres y cinco días, se tomaron algunas células y se comprobó si la edición había tenido éxito. Según datos aportados por el propio científico, se editaron 16 embriones y se utilizaron 11 embriones en seis intentos de implantación hasta que se logró el embarazo exitoso. Según el autor, en una de las gemelas se logró la edición completa del gen mientras que en la otra gemela solo se consiguió un mosaicismo (algunas de sus células tienen el gen CCR5 anulado pero otras no). En ambos casos no se detectó daño en otros genes.

EL PROCEDIMIENTO

Con el procedimiento nos referimos a como ha sido la selección de los participantes en el estudio, los permisos que se han requerido, etc. Se trata de algo muy reglado en la mayoría de los países, para proteger a los sujetos con los que se realiza el ensayo.

  1. En este caso, parece ser que reclutó a parejas de voluntarios a través de una organización humanitaria contra el sida llamado Baihualin con sede en Beijing (el ensayo se realizó en Shezen, al sur de China).
  2. Se ofrecía a parejas afectadas por el VIH la oportunidad de tener un hijo que podría estar protegido frente a esta infección.
  3. Según un registro chino de ensayos clínicos, el ensayo se notificó oficialmente mucho después de que ya hubiera comenzado.
  4. Parece ser que los formularios de consentimiento que firmaron los sujetos que participaron en el estudio describían el proyecto como un programa de “desarrollo de vacunas contra el SIDA”. No está claro, por lo tanto, si los participantes entendieron correctamente el propósito del ensayo ni sus posibles riesgos y beneficios.

LOS DATOS OSCUROS, LAS DUDAS

  1. Es imposible verificar el estudio, puesto que ni ha sido publicado en ninguna revista ni He Jiankui ha aportado documentación escrita sobre él. Por esto es por lo que más arriba hablábamos de “supuesta” edición.
  2. No ha querido informar sobre dónde se hizo el trabajo
  3. La manera de anunciar el experimento. En primer lugar, filtró intencionadamente su logro antes de pasar ninguna revisión científica. Para ello había contratado a un experto en relaciones públicas y grabado cinco vídeos que se colgaron en Youtube. Tres días después, en un congreso en Hong Kong, ante un auditorio abarrotado lleno con 700 personas, explicó algunos pormenores del ensayo y se sometió a las preguntas de periodistas y presentes.

 

LAS REACCIONES

  1. La Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de China en Shenzhen (SUST) ha afirmado no saber nada del proyecto. Además, ha comunicado que el investigador estaba de licencia sin desde febrero de 2018 hasta 2021 ha afirmado que la investigación es una “grave violación de la ética y los estándares académicos”.
  2. También el hospital de Mujeres y Niños Harmonicare de Shenzhen, que supuestamente había autorizado el experimento, se ha apartado de He. La compañía Harmonicare Medical Holdings, propietaria del hospital, ha abierto su propia investigación con el fin de esclarecer si ha habido algún tipo de mala praxis.
  3. También el Gobierno chino, a través de la Comisión Nacional de Salud de China ha emitido un comunicado en el que constata su preocupación. Además, se ha ordenado a las autoridades sanitarias provinciales “que investiguen inmediatamente y clarifiquen el asunto”.
  4. El Dr. Feng Zhang (Instituto de Tecnología de Massachusetts), uno de los pioneros en la tecnología CRISPR, ha afirmado que él, al igual que los mayores expertos en edición génica, es partidario de una moratoria en la implantación de embriones editados.
  5. La revista Nature ha publicado un artículo en el que afirma que el anuncio de este ensayo ha provocado indignación entre la comunidad científica internacional y que, de ser cierto, “representaría un salto significativo en el uso de la modificación del genoma humano”.

EL PERSONAJE

He Jiankui estudió Física en la Universidad de Ciencia y Tecnología de China. Posteriormente hizo un doctorado en Biofísica en la Universidad de Rice en EE.UU. y una etapa postdoctoral en Stanford. Más tarde, en 2012, volvió a su país natal, concretamente a la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de China en Shenzhen (SUST). Allí, además, dirige varias empresas de genética. Se trata de un científico bastante joven (nacido en 1984), desconocido casi por completo hasta el domingo pasado y con muy pocas publicaciones en revistas científicas.

¿POR QUÉ LA POLÉMICA?

La tecnología CRISPR-Cas9 sirve para editar el ADN de una manera muy precisa, tanto como una sola letra de esa cadena nucleotídica. Por lo tanto, es obvio que tiene un gran potencial para el tratamiento y la cura de enfermedades. Sin embargo, hay que tener en cuenta varios aspectos. En primer lugar, hay que optimizar la técnica. Hoy en día todavía hay veces en las que no es tan específica como nos gustaría, es decir, que a veces cambia no solo el gen que queremos, sino alguna otra parte del genoma. Produciría, por tanto, mutaciones indeseadas en regiones del genoma distintas a las que se quieren editar. Todavía hay demasiados riesgos en las herramientas de edición de genes. Además, la edición de espermatozoides, óvulos o embriones implica que los cambios génicos realizados pueden heredarse.

Por todo ello la Unesco reclamó en el 2014 una moratoria para no aplicar la edición genética en óvulos, espermatozoides y embriones humanos. La Cumbre Internacional sobre Edición Genética Humana aprobó en 2015 una declaración que reclamaba “un amplio consenso social” antes de hacer modificaciones genéticas que se pudieran transmitir a los descendientes. En 2016, el Reino Unido aprobó el uso de CRISPR en embriones humanos, pero sólo con fines de investigación, no de reproducción.

En este caso concreto, aparte de la polémica por el dilema ético que supone, nos encontramos con otros aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar tenemos que pensar que es lo que supuestamente se ha hecho es una intervención en los genes para “mejorar” a una persona, que es muy diferente de realizar una intervención terapéutica, para “curar”.

En segundo lugar, tenemos el secretismo del ensayo: no se han mostrado los resultados, simplemente se ha anunciado que se ha logrado. Para que lo entendáis, es como si yo digo que he logrado un método para convertir el granito en oro… pero no digo a nadie como lo he hecho ni enseño mis experimentos, ¿me creeríais?

Por otra parte, modificar el gen CCR5 pese a que puede proteger frente a infección por VIH, parece ser que también podría comportar un mayor riesgo de otras infecciones como la gripe o la fiebre del Nilo Occidental.

CONCLUSIÓN

Lo primero que tenemos que tener claro es que, ahora mismo, no podemos ni siquiera estar seguro de si el experimento se ha llevado a cabo ni si de ha tenido éxito. Lo sabremos cuando se muestren los datos, cosa que por ahora He no ha hecho. Sí que tenemos que saber que técnicamente es posible.

Por otra parte, tenemos que plantearnos los objetivos del científico. Los científicos tratan de empujar los límites del conocimiento, simplemente por el afán del conocimiento en sí, pero también con la idea o esperanza de que ese aumento del conocimiento sea positivo para la sociedad, el ser humano, la naturaleza… ¿Han sido esos los objetivos de este científico o buscaba repercusión y publicidad? No es fácil decirlo con certeza, pero la manera de anunciar el ensayo inclinaría más a pensar en la segunda opción.

Por último, y casi lo más importante, deberíamos pensar, como sociedad, las implicaciones éticas que conllevan estos experimentos de mejora de seres humanos. Quizás sean inevitables. Quizás se deben prohibir. Pero hasta que no lo tengamos claro, haya un acuerdo amplio y las técnicas mejores lo suficiente, quizás deberíamos dejar de jugar a estas cosas.