La primera frontera del sistema inmune: encuentros microbianos en el útero
El líquido amniótico (LA) protege y nutre al feto durante la gestación. Lejos de ser un simple fluido, contiene proteínas, células y una amplia variedad de moléculas implicadas en el desarrollo y regulación del sistema inmunitario prenatal. Durante décadas, se ha pensado que el útero era un entorno completamente estéril, es decir, un espacio donde ningún microorganismo podía crecer y, por tanto, el primer contacto con microorganismos se produciría durante el parto. Sin embargo, hemos publicado un estudio en Journal of Translational Medicine (González-Rovira et al., 2026) que sugiere que los encuentros microbianos podrían iniciarse durante el embarazo, influyendo en el desarrollo del feto.
Objetivos y principales resultados del trabajo
La pregunta central de este estudio era saber si el LA de mujeres embarazadas sanas contiene bacterias y si hay diferencias en los diferentes periodos de gestación. Además, queríamos entender el papel desempeñan los péptidos antimicrobianos en este entorno y si contribuyen a proteger al feto frente a posibles infecciones. Para ello hemos analizado un total de 142 muestras de LA recogidas en distintas etapas gestacionales, utilizando tanto métodos tradicionales de cultivo bacteriano como herramientas avanzadas de secuenciación genética, y análisis de los péptidos antimicrobianos. Las gestantes que participaron en el estudio no presentaban signos clínicos de infección. Se recogieron muestras de LA durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, mediante amniocentesis (por indicaciones clínicas) y durante cesáreas (en el momento del parto). Todas las muestras se obtuvieron siguiendo procedimientos estrictamente asépticos para evitar cualquier tipo de contaminación.

Esquema del diseño del estudio y los experimentos realizados. AF, líquido amniótico.
Aproximadamente un tercio de las muestras de LA presentó microorganismos detectables por cultivo, con una mayor frecuencia en etapas más avanzadas del embarazo. Las bacterias detectadas por técnicas de secuenciación genética fueron poco abundantes y diversas, con diferentes perfiles entre las embarazadas. Entre los microorganismos identificados predominaban bacterias habituales en la piel y otros entornos humanos, cuya detección repetida en múltiples centros y metodologías reduce la probabilidad de contaminación experimental.

Diagrama que muestra los microorganismos identificados por técnicas de cultivo bacteriano (izquierda) y por secuenciación genética (derecha). La zona central representa las especies detectadas por ambos métodos. La figura representa cómo las herramientas de secuenciación mejoran la detección bacteriana respecto a los cultivos tradicionales, mostrando una mayor diversidad microbiana y evidenciando la importancia de que los estudios se complementen con ambas técnicas.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue el análisis de los péptidos antimicrobianos en el LA, moléculas clave de la inmunidad innata que actúan como primera barrera frente a microorganismos. Niveles más bajos de la Beta Defensina Humana 1 (HDB-1) se relacionaron con muestras que contenían ADN microbiano, lo que apunta a una posible interacción biológica. Además, se observaron diferencias dependiendo del tipo de bacteria detectada, sugiriendo relaciones más específicas de lo que se pensaba.
Conclusiones y perspectivas de futuro
El estudio aporta evidencias de que el entorno intrauterino podría ser un medio biológicamente dinámico donde se inician algunas de las primeras interacciones con el mundo microbiano. Comprender las primeras interacciones entre el sistema inmunitario fetal y los microorganismos presentes en el LA podría ayudar a explicar procesos relacionados con el desarrollo inmunológico temprano y su posible impacto en enfermedades posteriores, como las alergias, los trastornos inflamatorios o las alteraciones metabólicas.
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, la evidencia actual apunta a un escenario más complejo que el modelo clásico de un útero completamente estéril. Este nuevo marco abre interrogantes apasionantes: ¿podrían también llegar virus a este entorno?, ¿qué papel podrían desempeñar en el desarrollo inmunológico del feto? Estas son algunas de las preguntas que guían nuestros siguientes pasos, ya que comprenderlas nos permitirá acercarnos un poco más a los primeros capítulos de nuestra historia inmunológica, que quizá comienzan mucho antes de lo que imaginábamos.
Artículo original
González-Rovira, M., Sainz-Bueno, J., García-Díaz, L., Martínez-Pancorbo, C., Sánchez, J., Gutiérrez, G., Magoutas, K., Mesías-Pérez, A., Mellado, E., Payne, M., Sousa, C. Moreno, M.L. Unveiling balanced prenatal microbial colonization in amniotic fluid through an integrated culture and sequencing approach. J Transl Med 24, 273 (2026).DOI: https://doi.org/10.1186/s12967-025-07601-0
Colaboraciones y financiación
Este trabajo ha sido liderado por la Dra. María de Lourdes Moreno Amador y su equipo de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla. La investigación se ha llevado a cabo con la colaboración de tres hospitales españoles: Hospital Universitario Virgen de Valme (Sevilla), Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) y el Hospital Sagrado Corazón (Sevilla). Además, el estudio ha contado con la participación de la University of Western Australia, donde María González-Rovira ha realizado una estancia de investigación y con el Departamento de Genética de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla.
Este trabajo ha recibido apoyo financiero del proyecto PID2024-157768OB-I00, financiado por el MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER)/Unión Europea. Asimismo, ha contado con financiación de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) (SUBN/2019/005) y del proyecto US-15332/I+D+I FEDER Andalucía 2014-2020. María González-Rovira fue beneficiaria de una ayuda predoctoral de la Universidad de Sevilla (PIF del VI Plan Propio de Investigación y Transferencia II.2A).
Contra el utilitarismo científico