¿Cómo el cerebro humano aprende el miedo?

¡Hola! Soy Enric Vilajosana y en este post os explicaré el estudio que acabamos de publicar en la revista Nature Communications. Es un trabajo que hemos llevado a cabo en el grupo IMARD [https://imardgroup.com/web/] del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) – Hospital Clínic de Barcelona, junto con el Dr. Miquel Àngel Fullana y el Profesor Joaquim Raduà.

Nuestro objetivo era entender algo que, aunque nos acompaña desde hace millones de años, sigue siendo uno de los grandes misterios de la neurociencia humana: ¿Cómo el cerebro humano aprende el miedo? ¿Existen diferencias entre personas con trastornos de ansiedad y controles sanos en este aprendizaje?

Y para responderlo, antes tuvimos que resolver un problema que llevaba décadas siendo una piedra en el zapato de muchos investigadores en el campo.

 

¿Por qué los estudios previos no se ponían de acuerdo sobre qué regiones del cerebro están implicadas en el aprendizaje del miedo?

 

Durante años, distintos laboratorios habían estudiado cómo el cerebro aprende el miedo con resonancia magnética funcional. El diseño es sencillo: una imagen neutra se asocia a un estímulo desagradable y, poco a poco, el cerebro aprende que esa imagen predice algo negativo.

El problema es que los resultados variaban entre estudios. Algunos encontraban la amígdala claramente implicada; otros no veían actividad en absoluto. Unos detectaban activación en regiones prefrontales, otros en áreas visuales, otros apenas nada. Parecía que cada experimento contaba una historia distinta.

Nuestro estudio demuestra que no era el cerebro el que cambiaba, sino que los estudios no tenían fuerza suficiente para captar toda la complejidad del fenómeno. Al analizar datos de 42 estudios a escala internacional, con un total de 2.199 participantes, pudimos comprobarlo empíricamente: cada estudio previo veía un pedazo distinto del rompecabezas, no porque el miedo funcione diferente cada vez, sino porque no se llegaba a ver su heterogeneidad real.

 

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando aprendemos a tener miedo?

 

Al combinar los datos de más de dos mil personas, pudimos obtener el mapa más riguroso generado hasta ahora sobre cómo responde el cerebro humano ante el aprendizaje del miedo. Observamos una activación muy amplia de diversas regiones cerebrales que incluyen la ínsula, la corteza prefrontal dorsolateral, regiones premotoras, el cíngulo anterior dorsal y áreas del cerebelo, además de estructuras profundas como el tálamo, el caudado y varias zonas del mesencéfalo. Además, observamos también amplias deactivaciones como en la denominada red por defecto (incluyendo el cingulado posterior o corteza prefrontal medial), lo cual encaja con el desvío de recursos hacia la detección del peligro.

Regiones históricamente importantes, como la amígdala, mostraron un patrón de activación complejo, que sugiere una activación en las primeras fases de aprendizaje, mientras que se veían menos activadas en fases posteriores.

Este trabajo nos permitió construir la versión más precisa y completa hasta la fecha del patrón cerebral que acompaña al aprendizaje del miedo en humanos.

 

Imagen de zonas del cerebro que se activan o desactivan

Activaciones (en amarillo) y deactivaciones (en azul) de la actividad cerebral del estímulo aversivo condicionado respecto a un estímulo neutro, en 1.888 controles sanos

 

 

¿Aprendemos el miedo igual todas las personas, o cada cerebro responde distinto?

 

Esta pregunta podría ser la que representa la vuelta de tuerca, ¿Activamos todos el circuito del miedo de la misma manera? La respuesta: no exactamente.

Gracias a la técnica del normative modelling, pudimos comparar el patrón de activación cerebral de cada persona con el esperado. Aunque la mayoría de individuos sanos se ajustan al patrón típico, un número relevante muestra diferencias individuales marcadas, tanto aumentos como disminuciones en regiones concretas.

Esto nos dice algo fundamental: dos personas pueden aprender igual de bien el miedo, pero sus cerebros pueden hacerlo por caminos diferentes.

 

¿Las personas con ansiedad procesan el miedo de forma diferente?

 

Esta es una de las preguntas que más interés genera, tanto a nivel clínico como social: ¿La ansiedad influencia el aprendizaje del miedo?

La respuesta es más matizada de lo que se había pensado.

Comparando 297 personas con trastornos de ansiedad o del estado de ánimo frente a 1.888 personas sanas, las diferencias fueron pequeñas y localizadas. Pero cuando analizamos a cada paciente de forma individual, la imagen cambió: las personas con ansiedad mostraban más desviaciones extremas respecto a lo esperado, en direcciones y regiones diferentes, denotando así una mayor heterogeneidad.

Es decir: no existe un “cerebro ansioso”, sino que puede ser que las personas con ansiedad procesen el miedo de manera más diferenciada, pero no de forma unificada.

 

Lo que este estudio nos enseña sobre el miedo, la ansiedad y la variabilidad humana

 

De todo lo que hemos aprendido, quizá lo más transformador es comprobar la enorme variabilidad individual en la forma en que el cerebro humano aprende el miedo.
Existe un circuito común y robusto, sí, pero cada persona lo activa de forma distinta, y esta diversidad es aún mayor en los trastornos de ansiedad.

Esto significa que no hay un único perfil cerebral de la ansiedad, sino muchos fenotipos diferentes, cada uno con su propia combinación de hiperactivaciones e hipoactivaciones.
Asumir esta complejidad es esencial para avanzar hacia modelos más realistas de salud mental: modelos que no busquen un marcador universal, sino patrones individuales que permitan predecir mejor el curso de la ansiedad y, en el futuro, adaptar los tratamientos a las necesidades particulares de cada persona.

 

Links de interés y referencia

 

Artículo científico: https://rdcu.be/eR5uY 

Referencia: Radua, J., Savage, H. S., Vilajosana, E., Jamieson, A., Abler, B., Åhs, F., Beckers, T., Cardoner, N., Cisler, J. M., Diniz, J. B., Bach, D. R., Elsenbruch, S., Greening, S. G., Holt, D. J., Kaczkurkin, A. N., Keil, A., Kindt, M., Koch, K., LaBar, K. S., Lam, C. L., … Fullana, M. A. (2025). Neural correlates of human fear conditioning and sources of variability in 2199 individuals. Nature communications, 16(1), 7869. https://doi.org/10.1038/s41467-025-63078-x

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About the Author: Enric Vilajosana

Graduado en Psicologia (Universitat Autònoma de Barcelona, UAB), máster en Neuropsicología (UAB) y Psicología General Sanitaria (Universitat de Barcelona). Actualmente, investigador predoctoral en el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS, Barcelona https://imardgroup.com/web/). Su investigación se centra en la caracterización de los trastornos mentales y en el desarrollo de modelos predictivos mediante la resonancia magnética funcional.

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