El corazón es una máquina absolutamente prodigiosa. Y en este post vamos a explicaros de manera muy sencilla cómo funciona.

¿Cómo es el corazón?

Seguro que a la mayoría de vosotros cuando oís la palabra “corazón” se os viene a la cabeza algo así:

Bien, pues nuestro corazón en realidad no se parece mucho a eso. Realmente es así:

Como veis, el parecido no es muy grande. El corazón de un individuo adulto pesa entre 200 y 425 gramos y es del tamaño de un puño. Es un órgano muscular recubierto por una membrana llamada pericardio. En su interior el corazón cuenta con cuatro cavidades. Las cavidades superiores se llaman “aurículas” y tenemos la “aurícula izquierda” y la “aurícula derecha” y las cavidades inferiores se llaman “ventrículos” y tenemos el “ventrículo izquierdo» y el “ventrículo derecho”. Una pared muscular o tabique separa las aurículas izquierda y derecha y los ventrículos izquierdo y derecho. El ventrículo izquierdo es la cavidad más grande y fuerte del corazón. La aurícula derecha está conectada con el ventrículo derecho a través de la válvula tricúspide. La aurícula izquierda y el ventrículo del mismo lado lo hacen a través de la válvula mitral. Existen además otras dos válvulas, la pulmonar y la aórtica, que controlan el flujo sanguíneo entre el corazón y las arterias pulmonar y aórtica respectivamente.

¿Qué función tiene y cómo la hace?

La única función del corazón es mover la sangre por todo nuestro cuerpo. Es como una bomba que empuja un líquido (la sangre) por unas tuberías (arterias y venas). Es decir, lo único que hace el corazón es latir. Depende mucho de la persona, pero el corazón humano late a una frecuencia de algo más de una vez por segundo. Esto son ¡¡¡más de 3.000 millones de latidos durante toda nuestra vida!!! Pocos motores tienen ese rendimiento sin estropearse…

Pero exactamente… ¿qué es un latido? Un latido es una contracción del músculo cardíaco. Esa contracción lo que hace es empujar la sangre con bastante potencia… lo suficiente como para que llegara a ¡tres metros! de distancia si cortamos la aorta, que es la principal arteria por la que sale la sangre del corazón.  Esta fuerza es tan grande porque ha de ser suficiente no solo para llevar la sangre a los lugares más lejanos de nuestro cuerpo, sino también para que luego vuelva ¡y venciendo la fuerza de la gravedad cuando estamos de pie!

La sangre “limpia”, con oxígeno, llega de los pulmones a la aurícula izquierda (la cavidad superior del lado izquierdo) del corazón por, por las venas pulmonares. De ahí pasa al ventrículo izquierdo, la cavidad que está debajo. Y de ahí, es desde donde sale empujada con fuerza para llegar a todo nuestro organismo a través de la arteria aorta. Posteriormente volverá al corazón, a la aurícula derecha por las venas cava superior e inferior. Esa es sangre “sucia”, con productos de desecho y CO2. En el corazón pasa al ventrículo derecho y de ahí es llevada a los pulmones a través de la arteria pulmonar.

©Texas Heart Institute

Para que la sangre haga este circuito, el corazón se debe contraer. Vamos, que el músculo debe “apretar”.  Ya sabéis que los movimientos de los músculos están controlados por el sistema nervioso. Son los estímulos eléctricos los que hacen que nuestros músculos se contraigan. En el caso del corazón también es así, solo que esos impulsos eléctricos no vienen de nervios de la médula espinal o del cerebro. Los impulsos eléctricos se generan en el propio músculo cardíaco. Así, la señal eléctrica se origina en el nódulo sinoauricular, que está en la parte superior de la aurícula derecha. Ese nódulo es lo que actúa como verdadero marcapasos. El impulso eléctrico de este marcapasos se transmite por las fibras musculares de las aurículas y los ventrículos y da lugar a la contracción, que es lo que se llama sístole. Luego la contracción se relaja, para que entre nuevamente sangre en el corazón y esa relajación es conocida como diástole. La frecuencia cardíaca puede variar con el ejercicio físico, el estrés o con alteraciones hormonales.

Nuestro corazón trabaja mucho

Como ya hemos dicho antes, este órgano late unas 3.000 millones de veces a lo largo de nuestra vida. Cada hora mueve aproximadamente 315 litros de sangre, es decir, 7560 litros al día. Comparadlo con los depósitos de gasolina de vuestros coches… Se ha calculado que el trabajo que realiza el corazón humano a lo largo de nuestra vida es el equivalente a levantar un peso de una tonelada a 240 kilómetros de altura.

Os dejamos con algunos datos curiosos sobre nuestro motor vital.

  • Las mujeres tienen, de media, diez pulsaciones más que el hombre durante el ejercicio físico. Esto se debe a que el corazón de las mujeres es más pequeño. Para compensar el menor volumen de sangre por latido, aumenta la frecuencia.
  • El ritmo cardiaco cambia con la edad y el estado físico. Generalmente, a mayor edad y mejor forma física, más lento es el latido. Así, un recién nacido tiene entre 70 y 160 latidos por minuto. Entre el año y los cuatro años, la frecuencia es de 80 a 120 latidos por minuto. De los cinco a los nueve años bajas hasta los 75-110 y a partir de ahí, está entre 60 y 100 latidos por minuto. Los atletas tienen una frecuencia menor, entre 40 y 60 latidos por minuto.
  • El corazón es de los primeros órganos que se forman en el embrión. Comienza a latir en la cuarta semana de desarrollo.
  • El corazón más grande del mundo es el de la ballena azul, cuyo gigantesco corazón puede alcanzar los 680 kg (como un coche pequeño) y ser tan alto como una persona.
  • El primer trasplante de corazón tuvo lugar en diciembre de 1967. Fue llevado a cabo por el cirujano sudafricano Christian Barnard.

Fuentes

Fundación del corazón www.fundaciondelcorazon.com

Texas Heart Institute (https://www.texasheart.org/)

El cuerpo humano. Bill Bryson. Ed RBA. 2020

Datos y curiosidades sobre el corazón. Sarah Romero. Revista Muy Interesante https://www.muyinteresante.es/salud/fotos/datos-y-curiosidades-sobre-el-corazon/19