El ébola cabalga aún después de muerto

Espero que este artículo sirva, por un lado, para recordarnos una devastadora epidemia viral que por desgracia sigue activa a día de hoy y, por otro lado, para exponer el resultado del primer estudio a largo plazo de las consecuencias de la infección por dicho virus en los supervivientes.

No me voy a extender sobre qué es el Ébola dado que ya existen en Dciencia dos buenas piezas de información detallada y fácil de entender (Referencias 1 y 2)

El pasado mes de julio se declaró una nueva epidemia de Ébola en el este de la República Democrática del Congo, concretamente en las regiones de Kivu Norte e Ituri junto a las fronteras con Uganda y Ruanda. Hasta hace escasos dos días las medidas tomadas por estos dos países habían evitado que el virus llegara a sus territorios. Por desgracia, ya se han producido las primeras muertes por Ébola en Uganda.  Hasta el momento ya se han confirmado 1931 casos y 1263 muertes siendo el 29% de los afectados menores de 18 años (para más información más detallada, ver referencia 3). A la elevada mortalidad de este virus se suma la dificultad de controlar su propagación ante la falta de una infraestructura sanitaria adecuada, lo penoso que resulta acceder a la población que vive en zonas de muy difícil acceso y en este caso la presencia de numerosos grupos armados que han llegado a asesinar a trabajadores sanitarios y humanitarios. Por desgracia, la epidemia está lejos de ser controlada ya que el número de casos ha aumentado en los últimos meses y tampoco está recibiendo la atención mediática que si despertó la anterior epidemia de 2013, que afectó a varios países de África Occidental así como a ciudadanos de EEUU, Reino Unido y España.

Pero el impacto del Ébola que ya de por sí es uno de los virus con la tasa de mortalidad más elevada, no se limita sólo a las muertes, sino que un reciente estudio ha puesto de manifiesto los problemas que sufren los supervivientes de la epidemia de 2013.

Este estudio fue publicado en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine el pasado mes de marzo y realizado por el grupo de trabajo PREVAIL (Referencia 4, artículo en Inglés). Este grupo es un buen ejemplo de la colaboración entre agentes locales del Ministerio de Salud de Liberia y miembros de los Institutos Nacionales de la Alergia y las Enfermedades Infecciosas de EEUU.

Lo que se hizo fue examinar a 805 supervivientes de Ébola y a 2053 individuos control, que son aquellos que teniendo contacto con algún enfermo de Ébola no llegaron a desarrollar la enfermedad.  El estudio se prolongó durante un año y se pudo comprobar que los supervivientes de Ébola tenían una incidencia superior de enfermedades y síntomas como pérdida de memoria, fatiga, dolor en músculos y articulaciones o uveitis, que es la inflamación de la capa media del ojo.

El estudio ha hecho públicos estos hallazgos observados durante su primer año pero quedan todavía cuatro años más del mismo. Una observación muy importante es el hecho de detectar carga viral en el semen del 30% de los supervivientes incluso hasta más de tres años después de la enfermedad. El problema no es solamente la alta probabilidad de que dichos pacientes contagien el Ébola si mantienen relaciones sexuales, sino que casi la mitad de ellos teóricamente habían dado negativo en al menos un par de tests previos que se les había hecho.

Por tanto, no sólo se trata de erradicar el Ébola, sino de estar atento para mitigar las consecuencias del mismo en los supervivientes y detectar con fiabilidad aquellos casos en los que pese a haber superado la enfermedad y ser inmunes al virus del Ébola (hasta al menos 40 años después de padecerlo, Referencia 5, artículo en Inglés), poseen carga viral en su semen y, por tanto, pueden propagar el virus.

En el mapa se puede apreciar las zonas afectadas por el brote de Ébola en la RD del Congo, zonas todas ellas muy cercanas a la vecina Uganda (país que aparece sombreado en gris). Los colores marcan de verde a rosa los casos, de más a menos, cuándo se ha detectado el último caso de Ébola. Los puntos rojos representan el número de casos confirmados hasta el momento (Mapa obtenido de la página web de la OMS).

Referencias:

  1. El virus del Ébola. Artículo escrito por Alberto Morán para Dciencia, 2 de Abril, 2014.
  2. Diseccionando el virus del Ébola: ¿para qué sirven cada uno de sus genes? Artículo escrito por Borja Sánchez para Dciencia, 8 de Octubre, 2014.
  3. Enfermedad por el virus del Ebola – República Democrática del Congo. Artículo publicado en la página web de la Organización Mundial de la Salud, 6 de Junio, 2019.
  4. The PREVAIL III Study Group. A Longitudinal Study of Ebola Sequelae in Liberia. N Engl J Med 2019; 380:924-934.
  5. Anne W Rimoin y colaboradores. Ebola Virus Neutralizing Antibodies Detectable in Survivors of theYambuku, Zaire Outbreak 40 Years after Infection. J. Infect. Dis. 2018, 117, 223-231.
By | 2019-06-21T07:40:49+00:00 junio 20th, 2019|Dciencia Medicina, Divulgación, portada, Temas|0 Comments

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Licenciado en Biología por la Universidad de Salamanca y Doctor en Biología Molecular y Celular del Cáncer por la misma universidad tras haber realizado la tesis en el Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL). Toda mi carrera investigadora se ha centrado en dos tumores pediátricos buscando nuevas dianas terapéuticas. He trabajado en diferentes hospitales pediátricos en Suiza y Austria y en los últimos cinco años en el Grupo de Investigación en Sarcomas del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL, Hospitalet de Llobregat). Actualmente trabajo como consultor de ensayos clínicos para una compañía farmacéutica americana centrada sobre todo en un tipo de leucemia.

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